Salud mental y bienestar físico: la conexión entre cuerpo y mente

La salud física y la salud mental están estrechamente relacionadas y pueden influirse mutuamente. El dolor, las enfermedades crónicas o determinadas circunstancias vitales pueden afectar a nuestro estado emocional y a nuestro bienestar. Sobre esta relación habló nuestra psicóloga Paola Pérez Correas en COPE Zaragoza, donde analizó también el aumento de la demanda de atención relacionada con la salud mental.

Durante la entrevista, habla de cómo factores como el dolor continuado, la soledad, la pérdida de autonomía, las dificultades económicas o el desempleo pueden repercutir en el bienestar psicológico. También abordó la situación de colectivos especialmente vulnerables y la importancia de detectar las primeras señales de malestar.

Cuando el bienestar físico también afecta a la salud mental

El estado físico y el emocional no pueden entenderse como dos aspectos completamente separados. Cuando una persona convive con dolor, una enfermedad crónica o limitaciones en su día a día, estas circunstancias pueden influir en su estado de ánimo, sus rutinas y sus relaciones sociales.

Paola destacó también la importancia de prestar atención a los cambios en la conducta y en el estado emocional, especialmente en niños y adolescentes. El aislamiento, la pérdida de interés por actividades que antes resultaban agradables o cambios significativos en el rendimiento pueden ser señales que conviene observar y valorar.

Al mismo tiempo, nuestra psicóloga recordó que sentir tristeza, frustración o enfado forma parte de la vida y no significa necesariamente que exista un trastorno psicológico. La intervención psicológica puede ayudar a comprender y gestionar estas emociones, así como a desarrollar recursos para afrontar las dificultades cotidianas.

Lee todo el artículo en COPE Zaragoza

Desconectar en vacaciones: por qué nos cuesta tanto y cómo conseguirlo

Las vacaciones no siempre significan descanso inmediato. El ritmo de vida acelerado, la hiperactivación mental y la constante atención a mensajes y obligaciones pueden hacer que nos resulte difícil desconectar incluso cuando dejamos de trabajar. Sobre esta cuestión habló nuestra psicóloga Paola Pérez Correas en su colaboración en COPE Más Zaragoza, donde explicó por qué nuestro cerebro necesita tiempo para pasar del ritmo cotidiano al verdadero descanso.

Durante la entrevista, analizó cómo la hiperactivación del sistema nervioso puede mantener nuestra mente en funcionamiento incluso durante los periodos de descanso. También explicó que, igual que un coche no puede frenar de golpe después de circular a gran velocidad, nuestro cerebro necesita un proceso progresivo para reducir el ritmo.

Aprender a bajar el ritmo también forma parte del descanso

La dificultad para estar tranquilos, no hacer nada o dejar de pensar en las obligaciones puede hacer que los primeros días de vacaciones no resulten tan reparadores como esperamos. Por ello, aprender a reducir progresivamente el ritmo y establecer momentos alejados de las obligaciones puede favorecer una desconexión más real.

Paola también pone el foco en la necesidad de entender que desconectar es un proceso, especialmente cuando durante el resto del año mantenemos un ritmo elevado. Las vacaciones pueden convertirse así en una oportunidad para recuperar espacios de calma y prestar atención a nuestras propias necesidades.

Lee todo el artículo en COPE Zaragoza

Causas de la falta de deseo sexual

La falta de deseo sexual, también conocida como disminución de la libido, se refiere a una reducción persistente o significativa del interés por mantener relaciones sexuales o experimentar actividad sexual. Puede aparecer tanto en hombres como en mujeres y puede estar relacionada con factores físicos, psicológicos, emocionales o con diferentes circunstancias personales y de pareja.

No todas las personas viven la sexualidad de la misma manera y es normal que el deseo pueda variar a lo largo de la vida. Sin embargo, cuando la disminución del deseo sexual genera malestar personal, afecta a la relación de pareja o se mantiene durante un periodo prolongado, puede ser recomendable consultar con un profesional.

¿Qué tipos de falta de deseo sexual existen?

La falta de deseo sexual puede presentarse de diferentes formas:

Falta de deseo sexual primaria

Aparece cuando la persona ha experimentado poco o ningún interés sexual a lo largo de su vida.

Falta de deseo sexual secundaria

Se produce cuando una persona que anteriormente tenía un deseo sexual habitual comienza a experimentar una disminución del mismo.

Falta de deseo sexual generalizada

La ausencia de deseo se presenta de manera general, independientemente de la pareja o de la situación.

Falta de deseo sexual situacional

La disminución del deseo aparece únicamente en determinadas circunstancias o dentro de una relación concreta.

Pronóstico de la falta de deseo sexual

La disminución del deseo sexual no tiene por qué convertirse en un problema permanente. Su evolución depende, en gran medida, de las causas que estén influyendo y de las circunstancias personales de cada paciente.

Cuando la falta de deseo sexual se mantiene durante mucho tiempo puede afectar a la autoestima, generar frustración o provocar dificultades en la relación de pareja. En algunos casos, la presión por mantener relaciones sexuales o el miedo a decepcionar a la pareja pueden aumentar todavía más el malestar.

Por este motivo, es importante abordar la situación sin culpabilizar a ninguna de las partes y con ayuda de un sexólogo en Zaragoza, tratar de comprender qué está ocurriendo.

Síntomas de la falta de deseo sexual

El principal signo es una disminución del interés por la actividad sexual. Puede manifestarse de diferentes maneras:

  • Menor frecuencia de pensamientos o fantasías sexuales.
  • Falta de iniciativa para mantener relaciones.
  • Evitación de situaciones de intimidad.
  • Menor respuesta ante estímulos sexuales.
  • Sensación de indiferencia ante las relaciones sexuales.
  • Dificultad para disfrutar de los encuentros íntimos.
  • Preocupación, frustración o malestar por la disminución del deseo.

En algunas personas, la falta de deseo sexual puede llevar a evitar determinados momentos de intimidad. Esto no significa necesariamente que exista un rechazo hacia la pareja. El estrés, el cansancio, los problemas emocionales o determinadas dificultades dentro de la relación pueden influir considerablemente.

Cuáles son los sintomas de la falta de deseo sexual

¿Cuáles son las causas de la falta de deseo sexual?

La libido está influida por numerosos factores. Por eso, no existe una única causa de la falta de deseo sexual.

Causas físicas y orgánicas

Entre los factores físicos que pueden afectar al deseo sexual se encuentran:

  • Alteraciones hormonales.
  • Problemas endocrinos.
  • Algunas enfermedades crónicas.
  • Enfermedades metabólicas.
  • Dolor durante las relaciones sexuales.
  • Determinados medicamentos.
  • Cambios hormonales asociados a diferentes etapas de la vida.
  • Cansancio y falta de descanso.

En estos casos puede ser necesario realizar una valoración médica para determinar si existe alguna causa física que esté afectando a la libido.

Factores psicológicos y emocionales

La salud mental también puede tener una influencia importante sobre el deseo sexual. Entre las causas psicológicas más frecuentes encontramos:

  • Estrés prolongado.
  • Ansiedad.
  • Depresión y otros trastornos del estado de ánimo.
  • Baja autoestima.
  • Problemas de imagen corporal.
  • Experiencias sexuales negativas.
  • Miedo a no satisfacer a la pareja.
  • Dificultades para conectar emocionalmente.
  • Conflictos dentro de la relación.
  • Monotonía o falta de intimidad.
  • Otras dificultades sexuales, como problemas de erección, vaginismo o dificultades para alcanzar el orgasmo.

En muchas ocasiones existe una combinación de varios factores. Por eso es importante realizar una valoración individualizada antes de determinar cuál puede ser el tratamiento más adecuado.

¿La falta de deseo sexual puede estar relacionada con la pareja?

Las dificultades en la relación pueden influir directamente en el deseo sexual. Los conflictos frecuentes, la falta de comunicación, el distanciamiento emocional, la rutina o la sensación de presión para mantener relaciones pueden hacer que la sexualidad deje de vivirse como una experiencia agradable.

También puede ocurrir lo contrario: una disminución del deseo puede generar preocupación o frustración en la pareja y terminar provocando más conflictos.

Trabajar la comunicación y comprender las necesidades de ambas personas puede ser una parte importante del proceso. En estos casos, la terapia de pareja puede ayudar a abordar estas dificultades de forma conjunta y a recuperar una comunicación más cercana.

Prevención de la falta de deseo sexual

¿Se puede prevenir la disminución de deseo sexual?

No siempre es posible prevenir la falta de deseo sexual, ya que puede aparecer por circunstancias que no podemos controlar.

Sin embargo, cuidar determinados aspectos puede favorecer una vida sexual saludable. Mantener una buena comunicación con la pareja, cuidar el descanso, gestionar el estrés, atender la salud física y emocional y consultar ante dificultades persistentes puede ayudar a evitar que el problema se prolongue.

También es importante no interpretar automáticamente una etapa de menor deseo como una enfermedad. El deseo sexual puede fluctuar y verse afectado por momentos de estrés, cambios vitales, problemas de salud o situaciones emocionales concretas.

Tratamiento para la falta de deseo sexual

El tratamiento depende de la causa y de las características de cada persona. Por este motivo, el primer paso suele ser realizar una valoración completa.

Cuando existen factores psicológicos, la psicoterapia puede ayudar a identificar las causas que están interfiriendo en el deseo y trabajar aspectos como la ansiedad, la autoestima, las experiencias sexuales, las dificultades emocionales o los problemas de pareja.

Cuando existe una causa médica, hormonal o relacionada con la medicación, puede ser necesario realizar una valoración por parte de un especialista médico. En determinados casos, el tratamiento puede requerir un abordaje conjunto.

No es recomendable iniciar tratamientos hormonales por cuenta propia. Cualquier intervención de este tipo debe estar indicada y supervisada por un profesional sanitario después de valorar sus posibles beneficios y riesgos.

¿Cuándo consultar a un profesional?

Es recomendable pedir ayuda profesional cuando la falta de deseo sexual:

  • Se mantiene durante un periodo prolongado.
  • Genera malestar o preocupación.
  • Está afectando a la relación de pareja.
  • Se acompaña de ansiedad, tristeza o baja autoestima.
  • Aparece junto a otras dificultades sexuales.
  • Se produce después de iniciar un medicamento.
  • Coincide con otros síntomas físicos o cambios hormonales.

Consultar no significa que exista necesariamente un trastorno. Una valoración profesional permite comprender mejor qué está ocurriendo y decidir si es necesario intervenir.

En Psique Zaragoza tratamos la falta de deseo sexual

Tratamos las dificultades relacionadas con el deseo sexual desde una perspectiva individualizada, teniendo en cuenta tanto los factores psicológicos como los posibles aspectos médicos que puedan estar influyendo.

Contamos con psicólogos y psiquiatra en Zaragoza para ofrecer una valoración adaptada a las necesidades de cada persona. Dependiendo de cada caso, el abordaje puede centrarse en aspectos emocionales, psicológicos, sexuales o psiquiátricos, y cuando sea necesario se puede valorar la conveniencia de una evaluación médica complementaria.

La falta de deseo sexual puede generar vergüenza, frustración o culpa, pero hablar de ello con un profesional puede ser el primer paso para comprender sus causas y encontrar soluciones.

En Psique Zaragoza ofrecemos un espacio confidencial y seguro para abordar estas dificultades sin juicios y con un tratamiento personalizado.

El clima y nuestras emociones: ¿cómo influye en nuestra salud mental?

El calor, el frío y los cambios en el clima pueden influir en cómo nos sentimos y en nuestra forma de relacionarnos, aunque no determinan nuestra personalidad. Sobre esta relación entre el entorno, las emociones y la conducta habló nuestra psicóloga María Ezquerro en COPE Zaragoza.

Durante la entrevista, explicó cómo las condiciones climáticas pueden afectar a nuestros hábitos, estado de ánimo y bienestar emocional, especialmente cuando se producen temperaturas extremas.

¿Puede el clima influir en nuestro estado de ánimo?

El clima no determina quiénes somos, pero sí puede influir en cómo vivimos nuestro día a día. Las temperaturas agradables y las horas de luz pueden favorecer que pasemos más tiempo al aire libre y mantengamos una mayor actividad social, mientras que el frío o la falta de luz pueden llevarnos a reducir estas actividades.

En el caso del calor extremo, además, pueden aparecer más cansancio, dificultades para descansar, irritabilidad o problemas de concentración. Por ello, mantener unas buenas rutinas de sueño, hidratarnos y adaptar nuestra actividad a las temperaturas puede ayudarnos a cuidar también nuestro bienestar psicológico.

Desde Psique, apostamos por acercar la psicología a la sociedad mediante una divulgación rigurosa, cercana y comprensible, compartiendo información sobre aquellos factores que pueden influir en nuestro bienestar emocional.

Leer todo el artículo en COPE Zaragoza

Cómo poner límites sin sentir culpa

¿Te cuesta decir que no? ¿Aceptas planes, favores o responsabilidades aunque realmente no quieras hacerlo? ¿Después de expresar lo que necesitas te quedas pensando si has sido demasiado duro, egoísta o poco considerado?

Aprender a cómo poner límites sin culpa es una de las habilidades más importantes para cuidar nuestra salud emocional.

En Psique Zaragoza, vemos a menudo cómo esta dificultad afecta al bienestar de nuestros pacientes. Los límites nos ayudan a establecer qué necesitamos, qué podemos ofrecer y qué comportamientos no queremos aceptar en nuestras relaciones.

Sin embargo, para muchas personas poner un límite genera inmediatamente incomodidad, miedo o culpa. Esto puede llevarlas a anteponer continuamente las necesidades de los demás a las propias hasta terminar agotadas, frustradas o incluso resentidas.

Poner límites no significa ser egoísta

Existe una idea muy extendida de que cuando aprendes cómo poner límites, te conviertes automáticamente en una persona fría, distante o poco generosa. Pero cuidar de los demás no debería implicar olvidarnos de nosotros mismos.

Poner un límite no es una forma de controlar a otra persona. Es una manera de expresar dónde están nuestras necesidades y cuáles son nuestras posibilidades.

Decir: «Hoy no puedo ayudarte, necesito descansar» no significa que no te importe la otra persona. Significa que estás reconociendo que también tienes derecho a descansar.

Del mismo modo, decir que no a una petición no convierte automáticamente a alguien en una persona egoísta. Podemos querer a alguien y, al mismo tiempo, no estar disponibles para todo lo que necesita.

Por qué sentimos culpa al poner limites

¿Por qué sentimos culpa cuando ponemos límites?

La culpa suele aparecer porque hemos aprendido, de una manera u otra, que satisfacer las necesidades ajenas es una forma de conseguir aceptación, evitar conflictos o demostrar afecto.

Algunas personas han interiorizado mensajes como:

  • «Hay que ayudar siempre a los demás».
  • «Decir que no está mal».
  • «Si alguien se enfada contigo, has hecho algo mal».
  • «Primero están los demás y después tú».
  • «Ser buena persona significa estar siempre disponible».

Cuando estas creencias están muy arraigadas, saber cómo poner límites puede generar al principio una sensación de incomodidad, aunque estemos haciendo algo completamente legítimo.

Por eso, aprender cómo poner límites sin culpa no significa conseguir que nunca aparezca la culpa. Significa aprender a tolerar esa emoción sin permitir que sea ella quien decida por nosotros.

¿Cómo saber si estás poniendo las necesidades de los demás por delante de las tuyas?

A veces sabemos que algo no nos hace bien, pero nos cuesta identificar que detrás existe una dificultad para establecer límites. Aprender a reconocer estas señales es el primer paso para saber cómo poner límites de forma más saludable.

Algunas señales frecuentes son:

  • Aceptas cosas que realmente no quieres hacer.
  • Te cuesta pedir ayuda porque sientes que deberías poder con todo.
  • Cambias tus planes constantemente para adaptarte a otras personas.
  • Te preocupa demasiado decepcionar a los demás.
  • Evitas conversaciones incómodas aunque algo te esté haciendo daño.
  • Sientes ansiedad cuando tienes que decir «no».
  • Necesitas dar muchas explicaciones para justificar tus decisiones.
  • Te enfadas contigo mismo después de haber aceptado algo que no querías.
  • Te cuesta expresar que necesitas espacio o tiempo para ti.
  • Acabas acumulando malestar hasta reaccionar de forma brusca.

Estas situaciones no significan necesariamente que exista un problema psicológico, pero pueden indicar que sería conveniente revisar cómo estás estableciendo tus límites.

Aprender a decir “no” sin sentirte una mala persona

Una de las partes más difíciles de poner límites es aprender a decir «no». No siempre necesitamos una explicación extensa. En muchas situaciones, una respuesta sencilla es suficiente.

Por ejemplo: «Gracias por pensar en mí, pero esta vez no puedo», «Ahora mismo no tengo disponibilidad para hacerlo», «Prefiero no participar», «Hoy necesito dedicar ese tiempo a mí».

Cuando estamos acostumbrados a justificarnos, puede resultar extraño responder de una manera tan directa. Sin embargo, un límite no necesita convertirse en una negociación interminable. Puedes explicar tus motivos si quieres hacerlo, pero no estás obligado a construir una defensa para demostrar que tu necesidad es válida.

Aprender a cómo poner límites sin culpa requiere aceptar que otras personas pueden molestarse. Esta es una de las claves más importantes, un límite no garantiza que la otra persona vaya a reaccionar bien, puede sentirse decepcionada, enfadada o sorprendida. Y eso no significa necesariamente que hayas hecho algo incorrecto.

Las emociones de los demás no siempre están bajo nuestro control.

Si una persona estaba acostumbrada a que siempre estuvieras disponible y empiezas a decir que no, es posible que note el cambio. Mantener un límite saludable implica aprender a soportar cierta incomodidad sin abandonarlo inmediatamente.

Esto no significa ignorar al otro ni comportarnos de manera agresiva. Podemos escuchar, explicar y dialogar sin renunciar automáticamente a aquello que necesitamos.

Límites saludables en las relaciones de pareja

Dentro de una pareja también necesitamos conservar espacios propios. Saber cómo poner límites en este contexto no es amar menos.

Amar a alguien no significa tener que compartir absolutamente todo, responder inmediatamente a todos sus mensajes o renunciar a nuestras amistades, aficiones y tiempo personal.

Un límite puede estar relacionado con:

  • El tiempo que necesitas para ti.
  • La forma en la que quieres que se dirijan a ti.
  • La privacidad.
  • La gestión del dinero.
  • Las relaciones con familiares y amigos.
  • La intimidad.
  • La distribución de responsabilidades.
  • Los comportamientos que no estás dispuesto a aceptar.

Expresar estos aspectos de forma clara permite construir una relación basada en el respeto y no únicamente en la adaptación de una de las partes.

Poner límites en el trabajo también es cuidar tu bienestar

El trabajo puede convertirse fácilmente en un espacio donde resulta difícil decir que no.

Aceptar tareas constantemente, contestar mensajes fuera de horario o asumir responsabilidades que no corresponden puede generar una sensación de disponibilidad permanente.

Algunos límites laborales pueden ser tan sencillos como establecer cuándo termina tu jornada, organizar tus prioridades o comunicar que no puedes asumir una nueva tarea en ese momento.

Por ejemplo:»Ahora mismo estoy trabajando en dos tareas prioritarias, puedo ocuparme de esto cuando termine una de ellas.»

Esta forma de comunicarte no implica falta de compromiso. Al contrario, permite establecer expectativas realistas y evitar asumir más responsabilidades de las que puedes gestionar adecuadamente.

Aprender a cómo poner limites sin culpa: paso a paso

Cómo poner límites sin culpa: paso a paso

No necesitas cambiar tu manera de relacionarte de un día para otro. Puedes empezar con pequeños pasos.

1. Identifica aquello que te está generando malestar

Presta atención a las situaciones en las que dices «sí» pero internamente quieres decir «no». Pregúntate qué estás sintiendo y qué necesitarías realmente en ese momento.

2. Diferencia responsabilidad de obligación

Puedes preocuparte por alguien sin tener que solucionar sus problemas: ayudar es una elección, no siempre es una obligación.

3. Utiliza mensajes claros

Habla desde tus necesidades en lugar de atacar a la otra persona. En lugar de «Tú nunca respetas mi tiempo», puedes decir: «Necesito que respetemos este espacio de tiempo para mí.»

4. Empieza por situaciones pequeñas

Practicar cómo poner límites sencillos puede ayudarte a ganar confianza antes de abordar conversaciones más difíciles.

5. No intentes eliminar inmediatamente la culpa

Sentirte culpable después de establecer un límite no significa que el límite sea incorrecto. Puedes sentir culpa y, aun así, mantener tu decisión.

6. Observa cómo cambian tus relaciones

Cuando empiezas a establecer límites, algunas relaciones pueden mejorar porque existe una comunicación más clara. Otras pueden generar más conflicto si estaban basadas en que tú cedieras constantemente. Ambas situaciones pueden ofrecer información importante sobre la relación.

¿Poner límites puede mejorar nuestra salud mental?

Establecer límites adecuados puede ayudarnos a reducir situaciones de sobrecarga, mejorar nuestras relaciones y disponer de más espacio para nuestras propias necesidades.

También puede favorecer una relación más sana con nosotros mismos: dejamos de medir nuestro valor exclusivamente en función de cuánto hacemos por los demás.

El objetivo no es convertirnos en personas inflexibles ni dejar de ayudar. Se trata de encontrar un equilibrio entre estar disponibles para quienes queremos y respetar nuestras propias necesidades.

Saber cómo poner límites sin culpa es, en definitiva, aprender que cuidarte no requiere pedir perdón.

Cuando poner límites se convierte en una dificultad constante

Si decir que no te genera una ansiedad intensa, si tienes mucho miedo a ser rechazado o si sientes que constantemente necesitas agradar a los demás, puede ser útil explorar de dónde procede esta dificultad. En ocasiones, aprender a cómo poner límites implica revisar creencias, experiencias y patrones de relación que llevamos mucho tiempo repitiendo.

En Psique, acompañamos este tipo de procesos desde un espacio de escucha y respeto.

Nuestro enfoque de terapia gestalt en Zaragoza puede ayudarte a comprender por qué te resulta difícil establecer límites, trabajar la culpa asociada a priorizarte y desarrollar formas de comunicación más saludables.

Poner límites no significa dejar de cuidar a los demás. Significa recordar que tus necesidades también forman parte de la relación.

Salud mental en adolescentes: Paola Pérez habla en COPE Zaragoza

El aumento del malestar emocional entre adolescentes está poniendo el foco en la importancia de detectar las primeras señales y ofrecer apoyo psicológico cuando sea necesario. Sobre esta cuestión habló nuestra psicóloga Paola Pérez Correas en COPE Zaragoza, donde analizó el aumento de la demanda de atención psicológica entre la población infantojuvenil y la importancia de ofrecer espacios seguros para expresar lo que sienten.

Durante la entrevista, abordó algunos de los problemas que aparecen con mayor frecuencia, como la ansiedad, las dificultades de adaptación, los problemas de autoestima, el aislamiento social o la sintomatología depresiva, así como la importancia de prestar atención a las primeras señales de malestar.

Escuchar el malestar emocional antes de que se agrave

Paola destacó la importancia de encontrar un equilibrio entre no patologizar las dificultades propias de la adolescencia y no restar importancia al sufrimiento emocional. Detectar determinadas señales a tiempo puede convertirse en una oportunidad para prevenir que el malestar se mantenga o evolucione hacia problemas más graves.

En este contexto, los adolescentes necesitan espacios seguros en los que puedan expresarse, sentirse escuchados y hablar de aquello que les preocupa sin miedo a ser juzgados. El acompañamiento de las familias y la intervención de profesionales cuando sea necesario pueden resultar fundamentales para favorecer su bienestar emocional.

Leer todo el artículo en COPE Zaragoza

Campamentos de verano y desarrollo infantil: qué beneficios tienen para los niños

Nuestra psicóloga, Paola Pérez Correas, ha participado recientemente en COPE Zaragoza para hablar sobre el impacto que pueden tener los campamentos de verano en el desarrollo de los niños.

Durante la entrevista, explicó cómo estas experiencias pueden favorecer la autonomía, la autoestima y las habilidades sociales, además de ofrecer a los menores la oportunidad de desconectar de las pantallas, salir de sus rutinas habituales y disfrutar de actividades al aire libre.

Una experiencia positiva, pero sin forzar al niño

Los campamentos pueden ser una oportunidad para que los niños ganen independencia, aprendan a relacionarse en nuevos entornos y afronten pequeñas dificultades por sí mismos. También permiten recuperar espacios de juego espontáneo y convivencia alejados de las pantallas.

No obstante, cada niño tiene sus propios ritmos. Por ello, es importante escuchar sus necesidades y no forzar su participación si muestra angustia, rechazo o no se siente preparado para la experiencia. En estos casos, comprender qué hay detrás de su negativa puede ayudar a tomar la decisión más adecuada.

La participación del equipo de Psique en medios de comunicación forma parte de nuestro compromiso con la divulgación de la psicología y la salud mental desde una perspectiva cercana y basada en el conocimiento profesional.

Leer todo el artículo en COPE Zaragoza

Desmontamos algunos de los mitos más extendidos sobre la psicología en COPE Zaragoza

Acercar la psicología a la población y resolver dudas frecuentes forma parte de nuestro compromiso con la divulgación de la salud mental.

Por ello, nuestra psicóloga, Paola Pérez Correas, ha participado recientemente en COPE Zaragoza para hablar sobre algunas de las creencias más populares relacionadas con la psicología y el funcionamiento de la mente.

Durante la entrevista, explicó qué hay de cierto en afirmaciones que todos hemos escuchado alguna vez y que, pese a estar muy extendidas, no siempre cuentan con respaldo científico.

Colaboraciones como esta permiten trasladar información rigurosa y basada en la evidencia de una forma cercana y comprensible.

Mitos sobre la mente que conviene conocer

Durante la entrevista, Paola analizó algunas ideas muy presentes en el imaginario colectivo, como la creencia de que solo utilizamos el 10 % de nuestro cerebro, que pensar en positivo siempre es suficiente para afrontar cualquier situación o que el paso del tiempo cura por sí solo las heridas emocionales.

Tal y como explicó, muchas de estas afirmaciones contienen parte de verdad o nacen de interpretaciones simplificadas, pero no reflejan el conocimiento actual sobre el funcionamiento del cerebro y la salud mental.

La psicología ha demostrado que el bienestar emocional depende de múltiples factores y que, en muchas ocasiones, afrontar las dificultades requiere algo más que el simple paso del tiempo o una actitud optimista. Comprender nuestras emociones, aprender estrategias para gestionarlas y, cuando es necesario, contar con ayuda profesional son aspectos fundamentales para favorecer una recuperación saludable.

Leer todo el artículo en COPE Zaragoza

¿Cómo elegir el mejor psicólogo en Zaragoza?

Tomar la decisión de acudir a un psicólogo no siempre es sencillo. Muchas personas llegan a este momento después de atravesar situaciones de ansiedad, estrés, problemas familiares, dificultades de pareja, baja autoestima o acontecimientos vitales que les resultan difíciles de gestionar.

Cuando surge la necesidad de pedir ayuda siempre buscamos acudir al mejor psicólogo para conseguir los mejores resultados.

¿Cómo puedo encontrar el mejor psicólogo en Zaragoza?

Actualmente existen numerosos profesionales de la psicología, por lo que elegir el psicólogo más adecuado en Zaragoza puede generar dudas. Conocer algunos aspectos importantes te ayudará a tomar una decisión informada y encontrar un profesional que se adapte a tus necesidades.

La importancia de acudir a un profesional cualificado

El primer aspecto que debes comprobar es que el psicólogo cuenta con la formación académica necesaria y está habilitado para ejercer su profesión.

En España, todos los psicólogos que desarrollan su actividad clínica deben estar colegiados en el Colegio Oficial de Psicología correspondiente. La colegiación garantiza que el profesional cumple los requisitos legales y éticos exigidos para ofrecer atención psicológica con todas las garantías.

Antes de iniciar una terapia, puedes verificar fácilmente estos datos consultando el registro oficial del Colegio de Psicología.

La experiencia también marca la diferencia

Cada persona vive circunstancias diferentes y no todos los problemas requieren el mismo tipo de intervención. Por ello, para elegir el mejor psicólogo en Zaragoza resulta recomendable empezar buscando un psicólogo con experiencia en el área que deseas trabajar.

Existen especialistas en ansiedad, depresión, trastornos del estado de ánimo, terapia de pareja, psicología infantil, adolescentes, autoestima, duelo o dificultades relacionadas con el estrés, entre muchas otras áreas.

La experiencia clínica permite realizar una evaluación más precisa y adaptar el tratamiento a las características individuales de cada paciente.

Una evaluación personalizada desde la primera consulta

Un buen tratamiento psicológico comienza con una valoración completa de la situación personal de cada paciente.

Durante las primeras sesiones, el psicólogo recopila información sobre los motivos de consulta, los antecedentes personales y familiares, el estado emocional y otros aspectos relevantes. En algunos casos también pueden utilizarse cuestionarios o pruebas psicológicas que permiten obtener una visión más completa del problema.

Con toda esta información se establece un plan terapéutico individualizado, diseñado específicamente para las necesidades de cada persona.

La confianza es fundamental a la hora de elegir psicólogo

La confianza es fundamental durante la terapia

Uno de los factores que más influye en el éxito de un tratamiento psicológico es la relación que se establece entre el paciente y el terapeuta. Aunque muchas personas buscan al mejor psicólogo en Zaragoza, lo más importante es encontrar un profesional con el que se sientan cómodas y puedan establecer una relación de confianza.

Sentirse escuchado, comprendido y respetado facilita que la persona pueda expresarse con libertad y participar activamente en el proceso terapéutico. Por ello, además de la formación y la experiencia, es importante que el psicólogo transmita cercanía, profesionalidad y confianza desde el primer contacto.

Al mismo tiempo, la relación terapéutica debe mantenerse siempre dentro del ámbito profesional, favoreciendo la autonomía del paciente y acompañándolo en su proceso de cambio.

Infórmate antes de comenzar el tratamiento

No tengas reparo en resolver todas tus dudas antes de iniciar la terapia. El mejor psicólogo en Zaragoza responderá con claridad a cuestiones relacionadas con su experiencia, la metodología que utiliza, la duración aproximada del tratamiento, la frecuencia de las sesiones o los objetivos que se pretenden alcanzar.

Disponer de esta información te permitirá comenzar el proceso con mayor tranquilidad y confianza.

¿Por qué elegir Psique Zaragoza?

En Psique Zaragoza contamos con un equipo formado por un médico psiquiatra con más de 30 años de experiencia y dos psicólogas con una amplia trayectoria profesional en la atención a niños, adolescentes y adultos.

Nuestro trabajo comienza con una evaluación completamente personalizada para comprender las necesidades de cada paciente y elaborar un tratamiento adaptado a su situación, objetivos y características personales.

Además, disponemos de unas instalaciones preparadas para ofrecer la máxima privacidad y confidencialidad, con varias salas de espera independientes que garantizan un entorno cómodo y discreto durante cada visita.

Nuestro compromiso para ser el mejor psicólogo en Zaragoza es acompañar a cada persona durante todo el proceso terapéutico, proporcionando una atención cercana, profesional y basada en la evidencia científica.

Da el primer paso hacia tu bienestar

Pedir ayuda psicológica no significa ser débil, sino tomar la decisión de cuidar de uno mismo. Si estás buscando un psicólogo en Zaragoza, en Psique Zaragoza estaremos encantados de ayudarte a comprender lo que estás viviendo y acompañarte en el camino hacia una mejor salud emocional.

Cada proceso terapéutico es único, y contar con el apoyo de profesionales cualificados puede marcar una diferencia importante en tu bienestar y calidad de vida.