Desconectar en vacaciones: por qué nos cuesta tanto y cómo conseguirlo
Las vacaciones no siempre significan descanso inmediato. El ritmo de vida acelerado, la hiperactivación mental y la constante atención a mensajes y obligaciones pueden hacer que nos resulte difícil desconectar incluso cuando dejamos de trabajar. Sobre esta cuestión habló nuestra psicóloga Paola Pérez Correas en su colaboración en COPE Más Zaragoza, donde explicó por qué nuestro cerebro necesita tiempo para pasar del ritmo cotidiano al verdadero descanso.
Durante la entrevista, analizó cómo la hiperactivación del sistema nervioso puede mantener nuestra mente en funcionamiento incluso durante los periodos de descanso. También explicó que, igual que un coche no puede frenar de golpe después de circular a gran velocidad, nuestro cerebro necesita un proceso progresivo para reducir el ritmo.
Aprender a bajar el ritmo también forma parte del descanso
La dificultad para estar tranquilos, no hacer nada o dejar de pensar en las obligaciones puede hacer que los primeros días de vacaciones no resulten tan reparadores como esperamos. Por ello, aprender a reducir progresivamente el ritmo y establecer momentos alejados de las obligaciones puede favorecer una desconexión más real.
Paola también pone el foco en la necesidad de entender que desconectar es un proceso, especialmente cuando durante el resto del año mantenemos un ritmo elevado. Las vacaciones pueden convertirse así en una oportunidad para recuperar espacios de calma y prestar atención a nuestras propias necesidades.
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